jueves, 8 de marzo de 2018

¿Cómo se desarrolla un parque eólico o solar?

Por: Pablo Fernandez S. El desarrollo de proyectos en cualquier área industrial es una ciencia. Para gestionar, diseñar y construir un Parque Eólico o una Central Solar, se requiere habilidades técnicas, financieras, experiencia, conocimiento profundo del sector y sobre todo, capacidades en relacionamiento o “habilidades blandas”, porque desde el primer día que un nuevo proyecto es aprobado por la empresa para desarrollo, empiezan las negociaciones. El éxito o fracaso dependerá en mayor o menor medida, de como el gerente de proyectos o Project Manager se relacione con una multitud de actores que incluirá a sus propios colegas de equipo, a colegas de otros departamentos, especialistas, consultores externos, funcionarios públicos, colegas de otras empresas, subcontratistas, líderes comunitarios, políticos, etc. entre otros.

Y si, generar energía limpia y renovable es complejo.

Evidentemente, para lograr el objetivo, hay que comprender y ejecutar adecuadamente las fases del ciclo de desarrollo del proyecto, con una gran dosis de pragmatismo y flexibilidad. El problema, o desafío, es que no existe un avance lineal como en un "caso de negocio" típico, sino que algunas etapas se encaran paralelamente y pueden ser independientes, disidentes y hasta contraproducentes entre si. En esta profesión, un gran número de variables puede producir igual número de resultados, y teniendo en cuenta que una parte no menor de estos depende de decisiones humanas el tema se vuelve complejo. Y por eso existen los Project Managers. 

La comprensión de la ingeniería del proyecto y su ejecución es un asunto delicado, porque la gran mayoría de las personas desconocen como se trabaja en esta industria. El problema, es que son estas personas las que tendrán que convivir diariamente con este tipo de infraestructura y por muchos años. Por lo anterior, y con el objetivo de explicar de forma didáctica y simple las fases principales del desarrollo de un proyecto éolico o solar (es indistinto), diseñé el modelo "Pájaro" - "Pajarito" (Big bird - Little Bird) para denominar a las etapas que se deben ir sorteando mucho antes de pensar en la construcción del mismo. La explicación detallada a continuación. 

Fase I desarrollo: El Pájaro (Big Bird)

Los Project Managers, deben comunicarse con muchas personas a lo largo del desarrollo de un proyecto. Por lo tanto, es fundamental encontrar formas didácticas de explicar ciertos procesos para compartirlas con personas que no pertenecen a la industria y desconocen cómo se planifican este tipo de iniciativas. Una de las formas más simples es utilizando el modelo de “El Pájaro” y “El Pajarito” para ilustrar la Fase I y II de desarrollo que culmina con la ingeniería financiera del mismo hasta alcanzar el hito de “Aprobado para construcción” o conocido por las siglas RtB (ready to build) en inglés. 

La Fase I comienza con la autorización de la Dirección de la empresa para realizar una prospección de terrenos con potencial solar o eólico. Por lo general, el “screening” empieza con un trabajo de escritorio conjunto, entre el desarrollador de proyecto, el cartógrafo, el ingeniero eléctrico y el encargado de medio ambiente. Esto se realiza revisando bibliografía, bases de datos y con la ayuda de programas como ArcGis o Google Earth. Cada uno de los especialistas da su visto bueno para validar los sitios identificados como factibles, para programar las visitas técnicas a terreno. En este aspecto, el Project Manager se encargará de compilar toda la información relevante para analizar con mayor detalle aquellos sitios que podrían presentar mayor potencial para construir el parque. Por supuesto, el tipo de tecnología (eólica o fotovoltaica) determinará los criterios de análisis que influirán en su validación final. 

Una vez que la prospección ha dado sus frutos, el énfasis se centrará en reunir toda la información catastral de aquellos terrenos o áreas escogidas, para comenzar los contactos con propietarios y funcionarios públicos de la región. El objetivo será firmar un contrato de alquiler de terreno para la construcción y operación de un parque de energía. Las condiciones de la negociación variarán en cada caso y su éxito dependerá de la capacidad del encargado de esta tarea para llegar a un acuerdo satisfactorio para la empresa desarrolladora y el propietario. Este hito es vital porque se necesitan crear condiciones de confianza a largo plazo con los dueños de la propiedad. Por lo general, el desarrollador de proyectos debe encargarse de conducir la negociación, aunque es normal que otros profesionales con mayor experiencia intervengan en el asunto. 

Con el contrato de alquiler firmado, dos etapas críticas comienzan. Por un lado, el estudio ambiental y de disponibilidad de recurso revelará si geográfica, técnica y ecológicamente, existen las condiciones mínimas para construcción. Por otro, los primeros contactos con grupos de interés se hacen evidentes para medir la aceptación ambiental, política y social de un proyecto de gran infraestructura en la zona. En esta etapa por lo general, se instalan mástiles con instrumentos de medición eólica o solar en cuyo caso. Una mala lectura del lugar a nivel ambiental y una dificultad para entablar relaciones con los interesados del proyecto, podría ocasionar un retraso indefinido del proyecto que le podría ocasionar pérdidas de dinero a la empresa. La capacidad del desarrollador o Project Manager para gestionar estudios técnicos, de Línea Base y reuniones de concertación, será puesta a prueba durante varios meses, en el mejor de los casos. 

La aprobación de la empresa a nivel de pre-fractibilidad y el visto bueno de los grupos de interés del proyecto, permitirán que la ingeniería empiece a ganar terreno progresivamente. Vendrá entonces el momento de realizar el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) lo que requerirá necesariamente una modelización base, del emplazamiento de los módulos fotovoltaicos o de las turbinas eólicas. Considerando esta presunción, se pueden calcular los impactos en la flora, fauna y paisaje que estarán estrictamente vinculados al proyecto. 

Con esta información y la validación pública de la misma, será posible obtener los permisos y autorizaciones administrativas necesarias para categorizar al proyecto como “factible”. La preparación de un EIA o sus alternativas, se ajustarán a las regulaciones locales, regionales y nacionales, de acuerdo al país o inclusive, al origen de la empresa (ej. las empresas europeas desarrollan sus proyectos en base a directrices de la UE o del IFC del Banco Mundial). Este punto no es menor, ya que la legislación puede cambiar bastante entre una región y otra, o de un país a otro, de acuerdo a muchos factores. Esto significa que el Project Manager y el equipo de desarrollo deben tener la experiencia y flexibilidad para adaptarse a las diferentes condiciones que pueden surgir en este sentido. Los Project Manager que trabajan en el plano internacional son por lo general, profesionales muy capacitados y con amplia experiencia.

Fase II desarrollo: El Pajarito (Little Bird)

La fase II es cuando comienza a ponerse emocionante para los ingenieros civiles y eléctricos, ya que es necesario empezar a diagramar la ingeniería de base, que permitirá detallar la tecnología necesaria y la infraestructura del parque. Esta parte del ciclo de proyectos es compleja porque no existe necesariamente un inicio y un final de etapa. La ingeniería depende de datos duros e información técnica que a veces es necesario poner a prueba para realizar estimaciones que nos permitan saber de antemano si a nivel financiero, es posible desarrollar infraestructura de acuerdo al presupuesto estimado en un inicio por el equipo de desarrollo. Si los estudios demuestran que la complejidad de las obras civiles o la interconexión eléctrica afectan el tamaño del parque, la producción de energía o el tipo de tecnología, la factibilidad del proyecto puede ser revisada.

Ahora bien, un buen colega suele decir “no existen proyectos imposibles, solo existen proyectos demasiado caros”. Un proyecto complejo a nivel de infraestructura (por ej. necesita una Línea de Transmisión Eléctrica demasiado larga) es un proyecto caro, y esto significa que será menos atractivo financieramente. Claro está, a esta altura del ciclo de desarrollo, un buen Project Manager debería haber anticipado este tipo de dificultades y las soluciones propuestas deberían despejar toda duda que pueda comprometer la factibilidad de su posterior construcción.  

Casi de forma simultánea, en esta etapa se gatillan dos actividades de gran relevancia. En primer lugar, los Planes de Compromiso con Partes Interesadas (que suelo llamar PCPI) o SEP (Stakeholders Engagement Programs) que se diseñan con los grupos de interés del proyecto a lo largo de las negociaciones en la Fase I de desarrollo, nos permitirán dejar plasmado en documentos, todos los acuerdos, beneficios y retribuciones que hayamos aceptado como parte de la estrategia de sostenibilidad del proyecto. La relación cordial y sólida con los grupos de interés nos permitirá garantizar la operación del parque por la duración de su contrato de operación, que en Latinoamérica puede llegar a los 25 años. 

En segundo lugar, con el beneplácito del equipo de ingeniería, la estrategia de trabajo en conjunto con los grupos de interés se desarrolla codo a codo con el diseño espacial del proyecto a nivel de ingeniería de detalle. Así, el Micro-siting del parque debería ser “Él” hito de esta etapa, fiel reflejo de tanto esfuerzo. En este punto nos preocupamos de definir la tecnología, del tipo de paneles solares (o clase de turbinas), del fabricante, del alcance financiero de las obras civiles, subestación eléctrica, etc. Esta información detallada nos dará una perspectiva mucho más precisa del costo final del proyecto y las alternativas de financiación y venta de energía. Por lo general, las empresas se preocupan desde mucho antes -incluso desde la etapa de pre-factibilidad- en analizar el mercado y los precios por venta de energía para calcular los montos de inversión, tasas de retorno y modelos de financiación. Con estos datos, es posible negociar contratos de venta de electricidad o PPA (Power Purchase Agreements), participar de licitaciones, realizar convenios o joint ventures con otras compañías, etc. 

Por último, una vez que se cuenta con los planos y la ingeniería de detalle del parque, con los permisos, contratos y autorizaciones, con los acuerdos de sostenibilidad y con un PPA, se realiza una Due Diligence o auditoría, para evaluar la factibilidad financiera del proyecto. En esta etapa, los fondos de inversión o los bancos, suelen interesarse por los más mínimos detalles y evaluar todos los riesgos antes de presentar una autorización de préstamo o inversión. Evidentemente, esto dependerá del tipo de proyecto, de la empresa que desarrolla, construye u operará el parque, del tipo de inversionista, etc. Existen empresas que tienen la capacidad técnica y financiera para realizar sus propias inversiones sin depender en mayor medida de inversiones externas de capital. 

Fase III y Fase IV: Construcción y Operación

La construcción y operación serán a su vez, dos fases posteriores con etapas específicas y muy particulares. La descripción de estas fases amerita otro artículo. 

Cómo se puede apreciar, el diseño y desarrollo de un parque eólico o fotovoltaico es una aventura extremadamente compleja, que requiere contar con profesionales altamente capacitados en numerosas áreas técnicas, sociales y ambientales. De igual manera, en ningún momento se hizo mención a períodos de tiempo específicos de desarrollo, y esto se debe a que cada proyecto es un mundo, y los tiempos pueden variar infinitamente. Por caso, la Fase I y II pueden requerir entre 2,5 y 5 años de trabajo, cuando se trata de proyectos por encima de los 50 MW. 

Todo dependerá de la experiencia del Project Manager para sortear todas las dificultades a lo largo del camino, y de las virtudes del equipo que lo acompañará. 







viernes, 22 de diciembre de 2017

Energías Renovables: actualidad y tendencia del mercado solar y eólico global

Por: Pablo Fernandez S. El 2017 será recordado como un excelente año para la industria de las energías renovables (EnR), uno más, en la escalada que no se detiene ni se detendrá al menos por los próximos 10 años. De acuerdo a un informe de la agencia REN21, en 2016 la capacidad instalada de energía renovable adicionada -o nueva- alcanzó los 161 GW a nivel mundial, un nuevo récord para el sector y se estima que este año sea aún mayor. En países como India, Perú, México, Dinamarca o Emiratos Árabes Unidos el precio de electricidad renovable llegó a ser comercializado incluso en 0,05 USD/kV/h, compitiendo de igual a igual con los costos de energía generada por combustibles fósiles o centrales nucleares. Si tomamos en cuenta estos datos, la capacidad total de renovables en el mundo aumentó un 9% con respecto a 2015, superando la barrera de los 2,000 GW (2,017 GW precisamente), con el liderazgo de la solar fotovoltaica que representó un 47% del total de la capacidad añadida, dejando atrás a la energía eólica (34%) y a la energía hidráulica (15%).

Si bien estos números no son sorprendentes para los analistas que trabajamos en esta industria, lo cierto es que el sector sigue mutando de manera imprevisible, aún cuando las renovables se empiezan a imponer progresivamente como una alternativa tecnológica frente a las dependientes de fuentes fósiles, o incluso, a la siempre barata energía nuclear. Pero además, contrariamente a lo que ocurría hace solo unos años atrás, hoy las EnR son más atractivas para los inversionistas debido a una disminución paulatina de los costos para su desarrollo, y al impulso de algunos países a través de subsidios, subvenciones y ventajas impositivas. Frente este escenario, todos queremos conocer como se comportará el mercado en los próximos años ante los innumerables factores que influencian su operación, y en este caso no es una tarea simple.

Como sucede en todos los ámbitos industriales, conforme siga en crecimiento, el futuro de las renovables dependerá tanto de la disponibilidad del recurso como de la factibilidad jurídica y financiera, porque se estima que la demanda de energía seguirá en ascenso por muchos años más. Ahora bien, para entender este fenómeno es necesario analizar detalladamente los contextos e identificar aquellas variables que pueden poner en riesgo el diseño de un proyecto. El sector de la energía es muy sensible a los cambios y este dinamismo afecta notablemente a la proyecciones. Un país con abundantes recursos en radiación solar y viento, por ejemplo, puede pasar muchos años sin atraer inversiones que desarrollen estas tecnologías por no poseer un adecuado marco jurídico (Costa Rica, Nicaragua). Otros, pueden verse afectados por su inestabilidad política (Argentina, Egipto, Brasil), por la falta de garantías y normativas para inversión (Níger, Nigeria), por falta de infraestructura o GRID (Uganda, Ghana, Burkina Faso), por haber alcanzado un umbral de capacidad instalada (Chile, Dinamarca), por “lobby fósil” (Estados Unidos) o por “lobby nuclear” (Francia), entre otros.

El otro elemento para tener en cuenta es que en su mayoría, estos factores son dinámicos y pueden mutar o evolucionar, cambiando drásticamente las condiciones del mercado (para bien o para mal) en cortos períodos de tiempo. Además, evidentemente la excepciones existen, y los esfuerzos de algunos países para fomentar el desarrollo energético y diversificar su matriz están comenzando a cambiar el panorama de forma abrupta.

Argentina por caso, después de más de una década de rechazo y oposición a la inversión extranjera, realizó su primera gran licitación pública de 1,0 GW para las EnR en 2016 con la llegada del nuevo gobierno de Mauricio Macri. En esta subasta se ofertaron precios récord de 49,1 USD/MWh para éolica y 59,0 USD/MWh para solar, con promedios de adjudicación que rondaron los 69 USD/MWh y 76 USD/MWh respectivamente. No obstante, y si bien la expectativa por desarrollar el mercado de las renovables es muy alta (4,5% de la matriz para 2018), los constantes problemas de gobernabilidad exteriorizan una imagen de debilidad e inestabilidad política que mantiene al margen a un gran número de inversionistas. La contra cara de un país que tiene sin duda un gran potencial de mercado para las EnR de Sudamérica.

El vecino Brasil hace solo unos días subastó casi 1,4 GW de energía, que fueron adjudicados a empresas como Voltalia, EDP o ENEL. Lo interesante es que fueron las primeras adjudicaciones públicas de energía eólica desde noviembre de 2015, luego de la cancelación de subastas durante dos años consecutivos debido a la recesión económica y los problemas de corrupción que terminaron en su momento, destituyendo a la presidenta Dilma Rousseff. Con esta nueva licitación, los especialistas coinciden que Brasil se está esforzando por enviar una señal de recuperación y calma institucional, que permita reactivar la industria y la inversión. Un mercado maduro y con un mejor escenario macroeconómico puede mejorar la competitividad de los precios de la energía eólica, lo que explica que sobre el total de 1,092 solicitudes de proyectos para participar de la subasta, se hayan presentado 953 parques eólicos. Si el país logra estabilizarse definitivamente, el desarrollo de las EnR podría ser exponencial en los próximos años.

En la misma línea, pero del otro lado del Atlántico, Egipto se está esforzando por cambiar su imagen y desarrollar su mercado energético principalmente a través de la energía solar fotovoltaica. Con la nueva y reciente licitación de 600 MW, el gigante del norte de África planea atraer inversión extranjera bajo la modalidad de BOO (Build-own-operate) para diseñar, construir y operar centrales solares al oeste del Nilo. Este intento, pretende sobre todo enviar señales de estabilidad política que le permita mirar al futuro con mayor optimismo después de los graves problemas de violencia que generó la “Primavera Árabe”. Más al este aún, hacia el sur de Asia, la misma potencia pero en energía eólica fue adjudicada por el gobierno de Laos a la empresa Impact Energy Asia. La compañía tailandesa será la encargada de diseñar y construir el parque eólico “Monsoon Wind Farm” en el sur de Laos, el cuál se convertirá en el mas grande del sudeste asiático. Y nadie duda que este emprendimiento permitirá mejorar el clima de inversiones en un país que sigue luchando para dejar atrás los fantasmas del pasado. 

En Europa por su parte la situación es ambigua. A medida que las renovables se han ido convirtiendo en la opción más barata, el interés ha ido aumentando, aunque siguen habiendo muchas excepciones. Alemania y Dinamarca manejaron en 2016 picos de electricidad proveniente de renovables de 86,3% y 140% respectivamente, aunque el bajo precio del kV/h hace que en algunos casos el margen de riesgo para el desarrollo solar por ejemplo, sea muy alto. Esta situación lejos de atraer inversiones en este sector, genera desconfianza para lograr utilidades, con retornos muy volátiles. Aún así, de acuerdo a las estimaciones de Solar Power Europe, el mercado seguirá creciendo aunque de forma incierta, debido al impacto negativo del Brexit y a las políticas de algunos países europeos como Francia, que en el papel impulsan el desarrollo de proyectos solares pero en la realidad prefieren seguir generando energía nuclear de bajo costo. Ergo, las recientes declaraciones de EDF comprometiéndose a desarrollar 30 GW en los próximos 20 años deberían ser tomadas con pinzas. Lo cierto es que para este año un total de 7,5 GW se añadirán a la red alcanzando una capacidad instalada total de 111 GW para el conjunto de la región

Distinta es la situación de la energía eólica. El viento en Europa en 2017 sopló más fuerte que nunca, y por primera vez este recurso renovable cubrió, durante el fin de semana del 31 de octubre, casi el 25% de la demanda de electricidad del continente, un verdadero hito para la industria. Lo más impresionante es que la energía eólica abasteció el 100% de la demanda de Dinamarca, el 61% de Alemania y más de un tercio en España, Austria, Irlanda y Portugal. Con el impulso de los parques eólicos de Alemania, España y el Reino Unido principalmente, el viento representa casi el 10% de la electricidad de Europa, cifras que se pretenden lleguen al 30% para 2030. Los países con mayor potencial de desarrollo son el Reino Unido y Francia, quiénes además tienen costas que podrían albergar parques off-shore por más de 30GW.

A nivel global China e India siguen liderando cómodamente la industria fotovoltaica, mientras que el primero es actualmente el mayor desarrollador de esta tecnología, India no se queda atrás y ya supera a Estados Unidos como el segundo mercado en este segmento. En 2018 se espera que las licitaciones del gobierno indio por 20-30GW para energía solar sean un éxito, y observemos nuevamente récords de comercialización en la venta de energía. Si China cumple con sus promesas, el mercado asiático seguirá liderando el desarrollo de las EnR por los próximos 10 años al menos.

Lo único claro es que a partir de 2018 asistamos probablemente a un comportamiento más estacional del mercado renovable, con una tendencia mucho más pragmática y adaptada más a las necesidades específicas de cada mercado que a apuestas de inversión con alto riesgo. La industria a nivel global seguirá dependiendo (en mayor medida aún) de los mismos factores que influyen en su desarrollo, lo que obligará a los especialistas en EnR a seguir trabajando de forma proactiva preocupados más por la dirección del mercado que por la dirección del viento. Una paradoja.